La importancia de la nutrición cuando entrenas

Dime qué comes y te diré cómo te mueves

Aunque seguro que ya has oído mil veces lo importante que es mantener una dieta saludable para tu salud sin embargo, quizás no sepas que lo que comes puede influir y mucho en tu capacidad de movimiento.

Los alimentos que consumimos nos aportan una serie de nutrientes que participan en la formación de nuestros huesos, dan energía a nuestros músculos y ayudan a reparar y reemplazar los tejidos. Además, los nutrientes que aportan los alimentos que ingerimos favorecen la actividad de nuestro cerebro. Lo que comemos es muy importante para nuestro cuerpo y no sólo lo que comemos, sino cuánto y cuándo comemos. Elegir bien los alimentos en nuestra dieta es básico y, aunque un caprichito de vez en cuando no hace mal a nadie, es importante llevar una alimentación equilibrada, teniendo en cuenta la cantidad de calorías que ingerimos y las que quemamos a diario.

El sobrepeso, además de causar otros problemas de salud, que pueden derivar en enfermedades crónicas como la Diabetes tipo 2, problemas cardiovasculares y osteoporosis, disminuye la movilidad y en ocasiones nos imposibilita para realizar ciertas actividades, incluso aquellas del día a día. Cuando hablamos de obesidad, todo se agrava más, también en lo que a movernos se refiere. Una mala alimentación unida a la falta de actividad física también puede incrementar el riesgo de padecer cáncer.

Llevar una alimentación saludable hará que te sientas mejor y te muevas mejor, además de mejorar tu piel e incrementar tus endorfinas, lo que se traduce en un mejor humor. Y lo mejor de todo, es que es comer sano es mucho más fácil de lo que crees. Existen miles de dietas y libros sobre nutrición que analizan en profundidad este tema. Teorías hay para todos los gustos y colores en las que no vamos a entrar.

Simplemente siguiendo estos sencillos consejos, verás como mantener una dieta sana, está a tu alcance:

  1. Siempre que puedas decántate por alimentos de origen vegetal, a ser posibles que no hayan sido transformados ni procesados. Siempre es mejor comerlos crudos, pues la cocción disminuye sus propiedades.
  2. Mantén una dieta variada en frutas, verduras y granos enteros. Incluir frutos secos en tu alimentación (de forma controlada, sin atiborrarse) y semillas es muy recomendable y te ayudarán a equilibrar tu dieta.
  3. Ten muy en cuenta el tamaño de las porciones. El truco de servir la comida en platos pequeños en lugar de grandes psicológicamente ayuda. Come despacio, masticando bien cada bocado. Está demostrado que el cerebro reconoce la sensación de saciedad a los 20 minutos de empezar a comer, por eso es importante tomarte tu tiempo y comer tranquilamente, sentado y despacio.
  4. Para mantener un buen equilibrio en tu dieta, ten en cuenta la actividad física diaria que realizas y la cantidad de calorías que ingieres. Recuerda que al menos debes hacer media hora de ejercicio todos los días. La falta de tiempo no es una excusa, sobre todo, si quieres sentirte sano y vivir mejor.

 

Si te interesan los temas de nutrición, escríbenos un mail a info@slings.es y te mantendremos informado de las diferentes actividades de SLINGS relacionadas con la alimentación, así como de los servicios de asesoría y seguimiento nutricional.

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