Combate los excesos de las navidades en SLINGS

De atracón en atracón navideño

En Navidad aumenta nuestra vida social: nos reunimos con amigos, familiares, compañeros de trabajo… y comemos y bebemos en exceso. Lo hacemos hasta tal punto que nuestro cuerpo es el que sufre las consecuencias.

La media indica que en esta época del año engordamos unos 3 ó 4 kilos. Y es que además de comer en demasía y consumir alcohol, las largas sobremesas y las siestas tras las comilonas no ayudan en nada. Tras los atracones, la falta de ejercicio físico nos impide quemar todo eso que hemos comido y bebido. No sólamente cogemos peso, sino que lo hacemos en un lapso muy corto de tiempo. Este aumento de peso hace que nuestro cuerpo se resienta. Luego llegan los propósitos de año nuevo, y la lista la suele encabezar la intención de adelgazar.

Sin embargo, aunque hayamos cogido 3 ó 4 kilos en pocos días, perderlos lleva más tiempo. Algunas personas se desesperan cuando se proponen quitarse esos kilitos y ven que no es tan fácil como lo ha sido cogerlos. Incluso hay personas que prolongan su aumento de peso pasadas las navidades, y es que la desesperación se une a la ansiedad y ambos estados anímicos pueden llevar a las personas a seguir comiendo en exceso y por tanto, aumentan el problema.

¿Por qué tenemos ansiedad en Navidad?

El alto aporte calórico de los menús navideños aporta a nuestro organismo un exceso de azúcar, que suele estar presente no sólo en los postres, sino también en las bebidas, en las salsas y en un montón de productos preparados o precocinados. Consumo excesivo de azúcar en NavidadLos altos niveles de azúcar en la dieta navideña nos hacen sentir más nerviosos y esto también puede causar insomnio o dificultar para dormir. Además, solemos incrementar el número de platos en cada comida, añadiendo a nuestra dieta más grasas y ácido úrico.

Las personas que además padecen ciertas enfermedades, como alta tensión arterial, gota o diabetes, sufren más las consecuencias de estos excesos y corren un mayor riesgo que las personas sanas. Aunque nadie se libra de sufrir tras las “pasadas” en Navidad: indigestiones, ardor de estómago, alergias y como no, la temida resaca.

¿Qué podemos hacer para evitar esos kilos de más? Por supuesto, una ingesta controlada es lo ideal: si no eres capaz de controlar lo que comes durante las fiestas, al menos deberías tratar de compensar los menús: buscar un equilibrio entre los platos elegidos. Si diseñas un menú con entrantes cargados de grasas, como puede ser el foie o el paté, el jamón u otros embutidos, lo ideal es que el plato principal sea a base de pescado o marisco. Desgrasar los platos, como las sopas o los guisos, dejándolos enfriar para así poder retirar la grasa con facilidad te ayudará a reducir el aporte calórico de cada receta, manteniendo todo su sabor. Elige guarniciones a base de verduras o ensalada, de forma que éstas no aumenten demasiado las calorías en el plato.

La elección de postres menos calóricos ayudará a mantener ese equilibrio en el menú. Siempre son mejores los postres hechos en casa que los comerciales, ya que éstos suelen tener más azúcar, grasas y conservantes artificiales. Mucho ojo con los productos “sin azúcar” o “aptos para diabéticos”, suelen contener el mismo nivel de grasas y estar hechos con fructosa, cuyo índice glicémico es también muy elevado. A veces es mejor consumir una pequeña ración de cualquier postre tradicional que utilizar productos comerciales de este tipo que son más caros y que apenas aportan beneficios a nivel nutricional.

Servir grandes raciones es otro enemigo del control de peso. Puedes llevar los platos ya servidos a la mesa, de forma que repetir no resulte tan “sencillo” o elegir una vajilla más pequeña, facilitando que visualmente el plato se vea lleno con menos cantidad de alimentos que si escoges platos grandes para cada comensal.

Controlar el consumo de alcohol en NavidadControlar la ingesta de alcohol también ayuda a mantener a raya el aumento de peso. Brindar en las comidas y las cenas de Navidad está muy bien, pero consumir alcohol en exceso puede dañar la salud. La sensibilidad al alcohol depende de diversos factores genéticos, del sexo -son más sensibles a sus efectos las mujeres-; también influye la edad y si estamos o no acostumbrados a consumirlo de forma habitual. Utilizar las fiestas navideñas como excusa para consumir mayores cantidades de bebidas alcohólicas es una mala idea, mejor hacer un consumo moderado, como aconseja la Organización Mundial de la Salud (OMS): no superar al día las dos copas de vino o cerveza en el caso de los hombres, y la mitad en mujeres.

A la embriaguez y la resaca se le unen otros problemas cuando hablamos de personas con ciertas enfermedades. El alcohol incrementa el riesgo cardiovascular, altera los niveles de glucemia en sangre y, un consumo excesivo y continuado puede provocar problemas de estabilidad, disfunción del conocimiento, alteraciones en la vista, fallos de memoria e inconexión de movimientos.

Practicar algo de ejercicio físico todos los días para contrarrestar los excesos navideños aporta grandes beneficios fisiológicos. incluso cuando la ingesta es excesiva y nuestro cuerpo ingiere más calorías de las que consume, realizar algo de deporte ayuda. La actividad física ayuda a mantener los niveles de azúcar en sangre estables y reduce el efecto negativo en el metabolismo de las células de grasa. Si bien la práctica de ejercicio durante las fiestas, manteniendo una dieta alta en grasas y calorías, puede no influir en el aumento de peso. sí ayuda a evitar los cambios negativos que se producen en el organismo, según muestra la reciente investigación realizada por The Journal of Physiology. Salir a pasear, a correr o a montar en bicicleta durante 45 minutos diarios durante las fiestas puede suponer una gran diferencia para tu salud. No le pidas salud a los reyes, ¡haz tú por que te la traigan!

Imágenes de Freedigitalphotos.net, “Overweight” cortesía de AKARAKINGDOMS, “Christmas Biscuits” cortesía de Mister GC y “Champagne” cortesía de Rosen Georgiev.

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